domingo, 7 de julio de 2013

adios

Te dije adiós, no por falta de amor, sino más bien fue porque sentía que no merecía tenerte, eres esa clase de hombre que cualquier mujer desearía tener a su lado. Alguien atento, serio, simpático, con un buen sentido del humor, pero sobre todo eres romántico, amable, caballeroso. Te preocupabas porque durmiera temprano y cuando creías que algo iba mal, me llamabas y hablábamos durante varias horas. Quizás fue eso que me hizo sentir que no merecía tú amor, tantas atenciones hacia conmigo, tanto afecto, tanto amor, jamás creí que alguien pudiera sentir eso por mí. Porque yo solo soy una chica rebelde, caprichosa, que difícilmente demuestra lo que siente. Sabía que te amaba y que tú eras esa felicidad que hacía tiempo no sentía, que ahora que te había encontrado jamás te dejaría ir. Pero siempre me hacia la misma pregunta todas las noches ¿será que hiciste algo malo y tu castigo es amarme? No podría creer que me amaras de tal forma a la cual llegue a dudar si estaba despierta o era solo un simple sueño más. Ahora sé que contigo lo tenía todo, pero una simple duda basto para que en mi cabeza rodara tanto esa pregunta, hasta que te dije adiós, ese maldito adiós que no debí haber dicho y que hoy me quema el alma. Después de un tiempo trate de hablar contigo, pero había olvidado que así como eres romántico, también eres un orgulloso. Jamás querrás regresar a mi, y yo de cierto modo lo comprendo, te dije adiós, así sin más, deseando que con el tiempo te podría olvidar, ahora veo que no es así, conforme pasa el tiempo te recuerdo cada día más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario